Cuando llega el frío y acortan los días, los rosales dejan de crecer y entran en un estado de reposo vegetativo. Este momento es el tiempo ideal para realizar la poda, ya que podremos manipularlos y cortar las ramas sin causarles daño. En los rosales trepadores aprovechamos este periodo de latencia para orientar el crecimiento de las ramas y eliminar la madera vieja, dañada o mal situada. El objetivo es controlar la altura de la planta y estimular el brote y desarrollo de ramas floríferas.

Hay quien siente cierta inquietud a la hora de podar, confieso que a mi me ha pasado muchas veces. Parece contradictorio eliminar esas hermosas ramas que ya tiene la planta. Pero con la poda, en realidad, consigues una planta más vigorosa. Ésta práctica es muy positiva para el arbusto, ya que fomenta el nuevo crecimiento, elimina la madera vieja y muerta, y ayuda a dar forma. Además, reduce el riesgo de enfermedades fúngicas, como oidio oroya, puesto que permite que el aire circule mejor entre las ramas.

Tabla de contenidos

  1. Época de poda de los rosales trepadores
  2. Cómo guiar y dar forma a un rosal trepador
  3. Formación y atado al soporte
  4. Cómo podar un rosal trepador

Las rosas siempre me han parecido la planta esencial del jardín, sus flores son hermosas y el aroma es delicioso, pero necesitan bastantes cuidados para lucir bien. El pulgón, la avispa del rosal y los saltamontes los adoran, y qué decir de los hongos, es imposible pasar el verano sin que aparezca manchas negras y roya. Mi intención es mantenerlos sanos sin utilizar productos químicos. Es complicado, pero me niego a cargar con un arsenal de aerosoles sintéticos. He tenido bastantes rosales en el pasado, pero este trepador es el único que conservo a día de hoy. Pierre de Ronsard es una verdadera preciosidad.

Época de poda de los rosales trepadores

Los rosales trepadores se podan a finales de invierno. A mi me gusta hacerlo pocos días antes de la primavera, entre finales de febrero y principios de marzo. Es importante que haya pasado el riesgo de heladas, por lo que el momento preciso dependerá del clima de la región donde se cultive. Esto se debe a que la poda estimula el crecimiento de la planta y la formación de nuevas yemas que pueden morir si sobreviene una helada fuerte.

Si llegara a ocurrir que, después de podado el rosal, éste se viese afectado por una helada inesperada, no hay que temer por que la planta muera. Puede que se pierda algún brote tierno, pero los rosales son plantas rústicas capaces de soportar fríos intensos.

Cómo guiar los rosales trepadores

Para que nuestros rosales produzcan muchas rosas debemos conocer su hábito de crecimiento y floración. En el caso de los trepadores, se distinguen dos tipos de tallos:

  • Tallos principales: brotan del suelo y son ramas largas y fuertes.
  • Tallos secundarios: brotan de un tallo principal y suelen ser más cortos y flexibles. Son estas ramas las que producirán flores.

Las ramas principales de un rosal trepador se forman en la raíz, por lo que se ven brotar desde el suelo. El primer año solo crecen en longitud, sin a penas formar ramas laterales, y por esto no suelen florecer con abundancia. Es posible que en ese primer año den alguna flor en el extremo, pero no hay que esperar mucho más. Serán las ramas laterales las que florezcan, pero eso ya será a partir del segundo año. La primera temporada debes centrarte en guiar bien los tallos largos para que, a la siguiente, de muchas ramas secundarias y, con ellas, muchas flores.

Los tallos secundarios de un rosal trepador se forman a lo largo de un tallo principal y son los que producen rosas. El desarrollo de estas ramas secundarias se ve favorecido si la principal está en posición horizontal. Conviene, por tanto, coger cada uno de los tallos principales y doblarlos hasta dejarlos lo más horizontalmente posible. En la siguiente imagen se ve claramente la forma que debemos darle al rosal y, marcado en rojo, el sitio por donde hay que cortar al podar. De la poda os hablo a continuación.

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Formación de un rosal trepador y atado a un soporte

Aunque se llamen “trepadores”, lo rosales no se sujetan por si mismos a un muro o a una columna, necesitan un soporte al que atarlos para que se mantengan erguidos. Para el efecto puedes utilizar una celosía, una valla metálica o unos alambres clavados en la pared.

Las primeras temporadas deja crecer las ramas principales hasta la altura que te interese. No tendrás una gran floración, pero lo principal es darle la estructura adecuada, de tres o cinco ramas principales.  Incluso siete si quieres cubrir un muro muy grande. Dobla con cuidado esas ramas para extenderlas lo más horizontalmente posible desde la base (no deben cruzarse) y fíjalas a un soporte.

Los cables tensados son un buen sistema de sujeción para los rosales trepadores. La posición horizontal de los tallos principales estimulará la aparición de nuevas ramas en las yemas axilares. Estos brotes crecerán generalmente en posición vertical y producirán flores.

Cómo podar un rosal trepador

A partir del segundo año es cuando el rosal ya tendrá una floración considerable, sobre todo si se le ha dado la forma adecuada y sus ramas principales están guiadas en posición horizontal. Cuando llegue el momento, las ramas secundarias se podan acortando su longitud de manera que queden dos o tres yemas en cada una de ellas. De estas yemas, a la temporada siguiente, se formarán nuevas ramas que en sus extremos darán más rosas.

Los tallos principales solo se cortan cuando envejecen y dejan de producir ramas secundarias. Se nota porque se vuelven leñosos, de color marrón y agrietados. Por abajo no producen ramas secundarias y solo dan flores en la parte más alta. Como casi todos los años brota desde la base algún nuevo tallo principal y lo ideal es mantener una estructura de entre 3 y 7 tallos principales, puedes aprovechar para rejuvenecer el rosal y cortar otro que haya envejecido y no sea productivo. Cuando decidas eliminar una de estas ramas, la cortarás casi a ras del suelo.

En la siguiente imagen se puede ver un tallo principal y una rama secundaria muy claramente. También he marcado el lugar por donde cortaré yo en el momento de podar, dejando un par de yemas en la rama. Si estuviera en una región de clima de frío extremo, quizás dejaría tres, para tener más probabilidades de éxito en caso de que alguna se hiele.