El refrán dice que “después de la tempestad viene la calma” y así está hoy en mi jardín, soleado y apacible. Ayer fue un día de viento y lluvia intensos, aunque nada que ver con lo que ha sucedido en otras zonas de la península o las islas. Espero que esta profunda borrasca pase pronto y que las zonas que han sufrido tanto con ella se recuperen lo antes posible.

El otoño en el Mediterráneo es así, todo el agua que no cae el resto del año lo hace ahora casi de golpe, y las tormentas se alternan con días soleados y cálidos como el de hoy. Esta mañana me he levantado temprano, parecía que iba a hacer frío, pero de eso nada. Ahora estamos a unos agradables 21ºC y salir al jardín es tan placentero como en verano, o quizás más.

No tengo muchas vivaces en el jardín, siempre se me dieron mejor las perennes combinando con anuales para añadir color instantáneo. Pero el año pasado, por probar, planté unas anémonas japonesas y parece que con ellas las cosas han ido mejor. No tenía mucha fe, me parecieron demasiado frágiles para el calor y el sol que pega en mi jardín. De hecho, cuando vi asomar los botones florales me parecieron deformes y secos. Pero no ha sido así, se han abierto coincidiendo con las lluvias de octubre y las flores tienen buen tamaño y forma. ¡Son preciosas!

Estos días van bien para ir podando y reduciendo de tamaño las plantas más grandes, como la poligala, las margaritas, los evonimos y los laureles. También para sacar algunas fotos de las flores recién abiertas aprovechando la luz del sol. Con ellas os deseo una feliz semana y tranquila, al menos en lo que al clima se refiere.