Como cada invierno, nuestro jardín se llena de plantitas de oxalis que invaden todos los rincones. Mi relación con esta planta es agridulce, la forma de las hojas me gusta y también la espesa alfombra verde que produce; pero crece con tanta densidad que llega a cubrir por completo algunas de plantas que yo cultivo, provocando su muerte por falta de luz.

Oxalis pes-caprae es una herbácea perenne de la familia Oxalidaceae, nativa de la Provincia de El Cabo, Sudáfrica. La planta tiene un tallo vertical corto que se une a un bulbo subterráneo de color marrón pálido. Cada bulbo, de unos dos centímetros de tamaño, es capaz de producir más de 20 pequeños bulbos blanquecinos cada año. Las hojas trifoliadas (parecidas a las del trébol) salen al final del tallo, y están dispuestas en una roseta basal.

Las flores de esta Oxalis son de color amarillo brillante y están dispuestas en inflorescencias similares a umbelas. Estas inflorescencias generalmente tienen varias flores cada una, con pedúnculos de 30 cm de altura como máximo.

El Oxalis pes-caprae es muy difícil de eliminar una vez que se ha extendido por una porción de tierra. La planta se propaga principalmente a través de sus bulbos subterráneos, razón por la que es tan complicada de erradicar. Cuando tiras de los tallos, el bulbo se queda en el suelo. El terreno en que una planta se desarrolla suele quedar contaminado por numerosos bulbos pequeños que a la temporada siguiente serán nuevas plantas.

De todas las malas hierbas contra las que he tenido que luchar en el jardín, esta es la peor. El único modo efectivo de eliminarlas es cavar la tierra y sacar los pequeños bulbos, pero imaginad la faena que supone. Se pueden mantener un poco a raya eliminando la parte aérea en cuanto sale, para que el bulbo no pueda alimentarse y se debilite.

Existen productos en el mercado que afirman acabar con ellos, son herbicidas contra trébol y hierbas de hoja ancha, pero son químicos de síntesis y ya hace tiempo que decidí no utilizarlos por el peligro que suponen contra el medio ambiente y contra mi propia salud. La posibilidad de emplear un remedio orgánico nunca se me había pasado por la cabeza, pero habrá que probar. He encontrado una receta con productos naturales:

Dos tazas de vinagre blanco

Una cucharadita de bicarbonato de sodio

Una cucharadita de jabón de potasa

Un vaso de agua

Se mezcla y se aplica pulverizando sobre las hojas. Con esto conseguimos acabar con la parte aérea del oxalis, pero no con el bulbo. Hay que llevar precaución y que el brebaje no alcace las hojas de nuestras plantas ornamentales.

Mi lucha contra los vinagrillos ha comenzado ya, como todos los inviernos. Es el camino hacia la primavera. Un camino que se me antoja “largo y tortuoso”, como dice la canción de Los Beatles.

Fuente de la imagen y la receta orgánica contra los vinagrillos: ongardening