‘Por pequeño que sea tu jardín, siempre será un paraíso’

La frase no es mía, es el lema de una buena amiga y me la dedicó en una foto de Instagram. Desde entonces me la he apropiado, porque me encaja a la perfección: El mío es un jardín minúsculo, pero un gran paraíso. Todavía recuerdo cuando vi mi casa por primera vez, la agente de la inmobiliaria me la enseñó diciendo “la pena es que aquí no puedes tener jardín, no hay espacio”. Yo, sin embargo, miraba aquel trocito de tierra y lo iba llenando mentalmente de rosas, margaritas, lavandasy hasta un poco de hierba. Me parecía precioso, un pequeño balcón verde desde el que contemplar el suave perfil cubierto de pinos de esa colina que hay allá enfrente.

Parque y monte

Pinada

Paisaje

A todos nos gustaría tener un gran jardín, ¿verdad? Cuando te gustan las plantas y la naturaleza nunca tienes bastante, siempre quieres más. Cuántas veces he echado en falta más sitio para un nuevo rosal, otras variedades de salvia o incluso un huerto. Yo he tenido estos pensamientos en más de una ocasión pero, en el fondo, siempre he sabido que no era necesario, al contrario: su tamaño reducido me permite mantenerlo con calma y sin demasiados esfuerzos, trabajar en él sin sentirme desbordada por las tareas y dedicar tiempo a otras cosas. Porque no es lo mismo cortar el 15 metros cuadrados de césped que 150, ni podar 6 rosales que 27, ni combatir el pulgón de unas pocas plantas que el de extensiones grandes de arbustos. No podría permitirme dejar su cuidado en manos de un profesional y tampoco ha sido nunca mi intención, yo quería un jardín para cuidarlo con mis manos. Y aquí lo hago yo casi todo, a excepción de la poda de los setos.

Alliums para plantar

El lateral del jardín

La terraza

Guisantes de olor

40 metros cuadrados de jardín y 80 de terraza es, más o menos, el tamaño de este jardincito que cubre, con sobras, todos mis afanes y anhelos. Adoro las plantas, su belleza, poder manejarlas a mi antojo y cuidarlas; regresar del trabajo y sentirme en un oasis verde donde olvidar los problemas cotidianos y donde disfrutar con mi familia. Mi jardín no es solo tierra y plantas, mi jardín lo componen también todos los buenos momentos que he podido vivir en él: las reuniones en familia, las paella en el porche, los niños jugando al fútbol en la terraza, los chapoteos en la piscina hinchable, los ratos junto a los míos arrancando malas hierbas y plantando, o persiguiendo insectos, o viendo llover, o mirando las estrellas…

Naranjas en invierno

Paella en primavera

Pasando la mañana en el jardín

En mi pequeño jardín caben muchísimas cosas buenas, incluso en espacios más reducidos: un patio, un balconcito y hasta una ventana puede ser tu jardín, tu pequeño y satisfactorio trocito de cielo.

Agapantos, salvias y adelfas

De todo esto que es cuento, tenéis muchos más detalles en los cientos de posts que le hemos dedicado, hablando sobre sus cuidados y las plantas. Y en nuestra cuenta de Instagram, fotografías que compartimos de nuestro día a día. ¿Quieres conocerla? Pues sigue el enlace de aquí abajo.