Me gustan las plantas aromáticas y en mi jardín son las que mejor se dan, no en vano están en su salsa. Con el clima apropiado, muchas horas de sol y algo de riego se desarrollan muy bien. El romero, en concreto, es de las que menos cuidados necesitan. Seguro que lo habéis visto creciendo en monte a sus anchas de forma silvestre y alguna vez habéis cogido una rama para aderezar algún plato.

Romero, una planta aromática, condimentaria y  con propiedades medicinales

Romero

Pero en el jardín, al igual que cualquier otra planta, unos cuidados extra realzan su belleza. Sobre todo cuando es un jardín pequeño, como el mío, conviene podarla para controlar su tamaño y porte evitando que se convierta en el arbusto grande, leñoso y desgarbado que puede llegar a ser. A cambio, el romero embellece el jardín con su presencia, nos deleita con su aroma y nos proporciona un toque de sabor extra en la cocina. También tiene propiedad beneficiosas para la salud, de eso ya os hablé la temporada pasada en esta entrada.

¿De dónde procede el romero?

El romero es una especie del género Rosmarinus, dentro de la familia Lamiaceae. Su hábitat natural es toda la cuenca mediterránea y ya aparece descrita en una de las actas capitulares de Carlo Magno, en la que ordena cultivar una serie de plantas en el jardín. Hablamos de finales del siglo VIII y en los dominios reales se solía cultivar plantas con diversos fines.

¿Qué tamaño alcanza el romero?

El romero es un arbusto leñoso y muy ramificado que según la variedad puede alcanzar hasta dos metros de altura, si es un romero de porte erguido. Existen romeros rastreros que crecen cubriendo el suelo y no alcanzan tanta altura. El que yo cultivo en el jardín es de este tipo y nunca ha superado los 30 cm, aunque lo cierto es que lo podo para mantenerlo compacto y sin ramas leñosas. Según he podido leer, no suele superar los 70 cm de alto.

Diferencias entre el romero común y el romero rastrero

El romero que crece en los bosques, de forma silvestre, recibe el nombre de Rosmarinus officinalis, mientras que le que crece a ras de suelo se denomina Rosmarinus officinalis prostratus. A excepción de su forma de crecimiento son exáctamanete iguales, ambos contienen aceites esenciales. El rastrero tiene las mismas cualidades aromáticas, condimentarias y terapeúticas, se puede cultivar en el huerto urbano y además resulta muy decorativo en rocallas o como cubresuelos.

Cultivo y cuidados del romero

El romero florece en primavera y, si se dan buenas condiciones, repite en otoño. Es una planta rústica que no requiere muchos miramientos, crece incluso en terrenos algo áridos. Es recomendable podarla a principios de primavera para retirar la madera vieja, las ramas muertas y mantener su tamaño y forma. En verano, si crece mucho también se puede controlar con podas ligeras y aprovechar las ramas que cortamos para aderezar platos, preparar ambientadores, o utilizarlo con fines terapéuticos.

Sustrato

El romero no es exigente con el suelo y crece bien aunque sea un sustrato árido o pedregoso, lo importante es que no se encharque porque mucha humedad en las raíces las puede pudrir.

Luz

Siempre hay que plantarlo a pleno sol, el romero a la sombre no prosperará correctamente: se espigará produciendo ramas largas con pocas hojas y sin flores, debilitándose hasta morir.

Temperatura

Crece en altitudes de hasta 1500 msnm, por lo que es bastante resistente al frío. El romero rastrero es algo más delicado y en zonas de heladas es mejor plantarlo a resguardo de un muro.

Riego

Puede pasar periodos de sequía y vivir sin riego durante el invierno. En verano sí que es necesario proporcionarle cierta humedad. Yo lo riego dos o tres veces por semana para mantenerlo verde y que florezca bien.

Cuándo florece de romero

Verás asomar las pequeñas flores del romero durante todo el año, pero la época principal es el invierno. En esta estación se produce la floración principal de esta planta.

Flor de romero