Durante los siglos XV y XVI el escorbuto era una enfermedad habitual entre los marinos, en sus largos viajes por mar no disponían de alimentos frescos, incluyendo frutas y verduras, lo cual redundaba en una falta de vitamina C, cuya carencia desencadena el padecimiento de esta enfermedad.

La marina inglesa de la época estableció como práctica suministrar cítricos a los marinos para evitar el escorbuto, otras tripulaciones más humildes recurrían a las hierbas silvestres con propiedades medicinales que encontraban en el litoral. Una de las más beneficiosas es esta planta de la que hoy os hablo y que cultivo desde hace tiempo en mi jardín porque además es una planta muy decorativa.

La raíz , las hojas y el fruto de esta planta se preparan en un adobo con sal y vinagre, para tomarlas como cualquier otro encurtido. Además de su alto contenido en vitamina C, también son ricas en yodo, bromo y sales minerales que abren el apetito y facilitan la digestión.

Para beneficiarse de sus efectos diuréticos la mejor forma de tomarlo es preparando una infusión con la raíz que se tomará durante el día.

Para prevenir el escorbuto se prepara un jugo de la planta machacada y colada con agua, tomando dos o tres vasos al día.

Para prevenir la anemia se maceran las semillas del hinojo marino en una botella de vino blanco durante 10 días y se toma un vasito de este vino antes de cada comida.

Os dejo algunas imágenes del Crithmum maritimum (nombre científico) que tengo en el jardín. Siempre me gustó esta planta, sus hojas son carnosas y brillantes y en verano produce unas florecitas amarillas con forma de umbela, lo que no me imaginaba es que fuera tan beneficiosa para nuestra salud.