Empieza una nueva semana -ya la segunda de abril- y en el jardín se despliega el desfile de las flores. En casa continúan las obras, el enorme andamio todavía cubre la mayoría de mis plantas y parece la pasarela por la que vaya a exhibir mi nueva colección. Lo cierto es que ya se notan los avances de la reforma y las nuevas ventanas, más amplias que las anteriores, permiten mejor visibilidad sobre el jardín.

Y hoy os traigo imágenes del primer rosal que me regala rosas este año. Es un rosal más bien pequeño, las flores apenas alcanzan 10 cm de diámetro cuando están totalmente abiertas, pero su forma delicadamente perfecta y su color carmesí lo hacen maravillosamente atractivo.

Es, sin duda, el más sano y floreciente de todos los que tengo. No podría decir la razón, curiosamente está en una maceta en la terraza y durante el invierno no le llega sol directo. Quizás el pasar unos meses de verdadero frío es lo que le sienta tan bien. Mis otros rosales reciben el calor del sol durante todo el año, un calor considerable que parece no dejarles descansar por lo que comienzan la temporada sin mucha fuerza.

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