Leyendo blogs de jardinería, en ocasiones, te encuentras preciosas ideas como esta. Un jardín Zen en miniatura que puedes cultivar sobre tu mesa. Ideal para un salón o para un espacio de trabajo.

Seguro que estás pensando en aquellas diminutas bandejas llenas de arena, una estatuilla de Buda y un pequeño ratrillo. No, no es eso, este jardín es un auténtico jardín Zen a pequeña escala, con su arena, sus rocas y sus plantas. Un paisaje para contemplar e interactuar con el mundo natural.

¿No te parece posible? Pues mira este detallado proceso constructivo y descubrirás que es cierto. La solución si deseabas tener un jardín pero no tenías sitio.

Componiendo la base

El ciprés como centro del jardín

Añadiendo el resto de plantas

Decoración

Las plantas que se emplearon para realizar este pequeño jardín son: Calocephalus (la plantita gris), Chamaecypari lawsoniana (el pequeño ciprés), Selaginella kraussiana (la verde claro) y un poco de musgo.

Unos cantos rodados para realizar el mar de piedras, unas pequeñas ramas para decorar…, y así de bonito es el resultado.

Jardín Zen terminado

Imágenes: Gardenista

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